OBJETIVO:


Cumplir con el mandato de Juan Pablo II que en Familiares Consortio dijo: “Nadie mejor que la familia cristiana, para hacerse cargo de un niño en estado de abandono”

Ofrecer hogares de tránsito a niños que, por razones de riesgo o abandono, no puedan estar con su familia biológica y de­bieran ser asistidos por orfanatos o instituciones ad hoc, lejos de un ámbito familiar, de modo tal que se los ampare con el calor y el cariño de una familia, para el bien psíquico y espiritual de los menores. Las familias reciben a estos niños transi­to­riamente, hasta que la Justicia resuelva su situación legal.

En el MFC los hogares de tránsito pasan a llamarse “Hogares de Belén”, denominación oficial­mente registrada en el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial, bajo el nº 1.576.493, a favor de la Fundación Movimiento Familiar Cristiano en la Argentina.

 



SUJETOS Y AGENTES DE EVANGELIZACIÓN:

Los sujetos de evangelización son:

El niño en estado de abandono la familia que lo recibe y su comunidad.

El personal del juzgado, policías, médicos y todos los que directa o indirectamente se relacionan con la familia y el niño.

Los agentes de evangelización son:

Primero el señor Jesús que llega a las familias en cada niño (Marcos 9, 36‑37)

Las familias que abren su casa con generosidad.

 

MEDIOS:

Hogares de Belén es un servicio prestado sin que medie ninguna retribución monetaria. El sostenimiento del Hogar, en cuanto a los suministros necesarios, correrá por cuenta de la misma familia o de otros miembros del MFC; y se apoyará en los recursos donados, obtenidos y administrados por la CDD del Movimiento.

 

DIFUSIÓN:

Reuniones de difusión y formación de las familias.

Material impreso, charlas por radio, televisión, etc.

    

Es un medio de apostolado familiar en el que participa toda la familia, amigos y vecinos en una predicación, sin palabras, apoyado en la oración, pidiendo - por ejemplo - para que el Espíritu Santo ilumine a quien dispondrá del futuro del niño.

 

IMPLEMENTACIÓN:

Cada C.D.D. debe designar un matrimonio coordinador quien coordinará su trabajo con el respectivo Coordinador Nacional.

El matrimonio coordinador deberá conectarse con los Juzgados ofreciendo el servicio.

El servicio se promocionará en toda la diócesis en forma abierta a todas las familias de la comunidad.

El matrimonio coordinador nombrará coordinadores parroquiales o zonales que permitan una rápida comunicación entre las familias y el matrimonio coordinador diocesano.

El matrimonio coordinador diocesano deberá apoyar constantemente a las familias para evitar el desgaste, ayudándolos sobre todo en la partida del niño y haciendo respetar las decisiones del juzgado.