REFLEXIONES DE NUESTRO ASESOR NACIONAL

Reflexión del Mes de Diciembre 2017

Querida Familia Emefecista:

El Domingo, día 3 de Diciembre, comenzamos el nuevo Año Litúrgico con el Tiempo de Adviento, donde se nos invita a escuchar la Palabra de Dios, con más intensidad, para preparar la venida de Jesús, nuestro Salvador, confiando plenamente en Él y esperándolo con mucho entusiasmo y profunda alegría.

Deseo agradecer a nuestro querido Movimiento Familiar Cristiano haberme permitido participar de la XXVIII Asamblea General Latinoamericana en Santo Domingo, donde he compartido unas hermosas jornadas con los Presidentes y Asesores de nuestro Movimiento de todo el Continente, tanto en la oración, como en la escuchas de los interesantes informes de todos los países participantes.

En esta Asamblea hemos presentado, podemos afirmar en forma oficial el inicio del Proceso de Canonización de nuestro Fundador, Padre Pedro Richards, recogiendo algunos testimonios para dicha causa. Además hemos tenidos la satisfacción de ver incluido este tema en el Manual de Procedimientos SPLA, que se nos entregó. También se nos entregó la nueva edición del libro Cristificando la Familia. Demos gracias a Dios por la posibilidad de profundizar más el pensamiento del P. Pedro Richards. 

La Reflexión de este mes de diciembre corresponde al Capítulo Octavo de la Exhortación Apostólica Amoris Laetitia. Un capítulo que se prestó a muchos comentarios periodísticos, que se fueron aplacando con el correr del tiempo. Su título es muy expresivo: Acompañar, Discernir e Integrar la fragilidad.

El capítulo comienza expresando el sentir de los Padres sinodales que afirman: "La iglesia iluminada por la mirada de Jesucristo, mira con amor a quienes participan en su vida de modo incompleto, reconociendo que la gracias de Dios también obra en sus vidas, dándoles la valentía para hacer el bien, para hacerse cargo con amor el uno del otro y estar al servicio de la comunidad en la que viven y trabajan"(nº 291).

Precisamente por ese modo incompleto de participación sentimos la necesidad de acompañar a todos los miembros de la Iglesia en su fragilidad, que asemeja la tarea de la Iglesia a la de un hospital de campaña, como le gusta repetir al Papa Francisco. Este nos lleva a aceptar, como un método necesario hoy en la pastoral eclesial, el concepto de gradualidad, es decir que debemos ir dando paso por paso, con la intención de superar pruebas, con una "atención pastoral misericordiosa y alentadora" (nº 293), para "afrontar estas situaciones de manera constructiva, tratando de transformarlas en oportunidad de camino hacia la plenitud del matrimonio y de la familia a la luz del Evangelio" (nº 294).

Existen hoy, como siempre en la Iglesia, situaciones llamadas irregulares en muchos aspectos de la vida, que quizás hoy se han visto multiplicadas. Con mucha fuerza y convicción el Papa Francisco confiesa: "El camino de la Iglesia es el de no condenar a nadie para siempre y difundir la misericordia de Dios a todas las personas que la piden con corazón sincero. Porque la caridad verdadera siempre es inmerecida, incondicional y gratuita" (nº 296). 

En el campo concreto de cada día y "respecto a un enfoque pastoral dirigido a las personas que han contraído matrimonio civil, que son divorciados y vueltos a casar, o que simplemente conviven, compete a la Iglesia revelarles la divina pedagogía de la gracias de sus vidas y ayudarles a alcanzar la plenitud del designio que Dios tiene para ellos, siempre posible con la fuerza del Espíritu Santo" (nº 297).

Insiste mucho la Exhortación en la tema de la integración en la vida eclesial, para que nadie se sienta "excomulgado, sino que puedan vivir y madurar como miembros vivos de la Iglesia, sintiéndola como una madre que les acoge siempre, los cuidad con afecto y los anima en el camino de la vida y del Evangelio" (nº 299). Por supuesto evitando siempre cualquier ocasión de escándalo. Esta integración presupone que no existen "recetas sencillas" (nº 298), sino que cada persona debe ser atendida de acuerdo a su problemática real. 

En esta camino surge la necesidad de discernir, a través del dialogo abierto y sincero la situación real de cada persona, para la "formación de una juicio correcto sobre aquello que obstaculiza la posibilidad de una participación más plena en la vida de la Iglesia y sobre los pasos que pueden favorecerla y hacerla crecer" (nº 300). 

La Iglesia comprende que cada persona y cada situación es distinta de las demás, como nos lo enseña el Catecismo de la Iglesia Católica, que cita expresamente: "La imputabilidad y la responsabilidad de una acción pueden quedar disminuidas e incluso suprimidas a causa de la ignorancia, la inadvertencia, la violencia, el temor, los hábitos, los afectos desordenados y otros factores psíquicos o sociales" (nº302; Catecismo Iglesia Católica nº 1735). 

Siguiendo esta praxis de la Iglesia, el sacerdote "no puede sentirse satisfecho sólo aplicando leyes morales a quienes viven en situaciones 'irregulares', como si fueran tocas que se lanzan sobre la vida de las personas" (nº 305). Debe escuchar, discernir y "recorrer la vía caritatis. La caridad fraterna es la primera ley de los cristianos" (nº 306). 

Termina el Santo Padre proponiéndonos un "discernimiento pastoral cargado de amor misericordioso, que siempre se inclina a comprender, a perdonar, a acompañar, a esperar, y sobre todo a integrar. Esa es la lógica que debe predominar en la Iglesia, para realizar la experiencia de abrir el corazón a cuantos viven en las más contradictorias periferias existenciales" (nº312).

Como deducimos la Iglesia nos ofrece un camino de caridad y de misericordia que debemos ofrecer, particularmente en las situaciones irregulares, con la plena firmeza, recordando siempre que "la Iglesia de ninguna manera debe renunciar a proponer el ideal pleno del matrimonio, el proyecto de Dios en toda su grandeza" (nº 307).

Seamos constantes en la oración para discernir en cada caso, en cada situación y para cada persona, aceptar la voluntad divina en nuestra vida.       

Feliz inicio del Tiempo de Adviento y un abrazo fraterno para toda la familia.

                                                                     P. Pablo Hernando Moreno

                                                                               Asesor Nacional           


Reflexión del Mes de Octubre 2017

 

Querida Familia Emefecista:

El Domingo pasado hemos celebrado el Día de la Madre. ¡Felici­da­des para todas las madres de nuestro querido Movimiento Familiar Cristiano! Yo recordaba el Domingo las cinco letras: M, de María; A, de Amor; D, de desear lo mejor para los hijos y toda la familia; R, de renovación constante de la madre en el hogar; E, de entrega generosa a los suyos.

Además el viernes, 13, hemos conmemorado los cien años de la grandiosa aparición de la Virgen en Fátima, ante los tres pastorcitos y una inmensa multitud de personas. Recuerden que nuestro Movimiento nació en una charla sobre la Virgen de Fátima, dictada por el sacerdote pasionista de treinta y seis años, llamado Pedro Richards, quien añadió al Mensaje de Fátima el tema familia (Pablo Cavallero, Amarás lo que conozcas, p. 5).

En este mes de la familia y de las misiones nos corresponde refle­xio­nar acerca del capítulo séptimo de la Exhortación Apostólica Amoris Lae­ti­tia, titulado: Fortalecer la educación de los hijos. Capítulo encuadrado dentro de la temática del actuar en nuestra vida cristiana.

El Papa Francisco comienza con una afirmación clara y precisa: "Los padres siempre inciden en el desarrollo moral de su hijos, para bien o para mal. Por consiguiente, lo más adecuado es que acepten esta función inevita­ble y la realicen de un modo consciente, entusiasta, razonable y apropiado" (Nº 259).

Cada uno de nosotros hemos recibido nuestra primera educación en el seno de nuestra familia, donde hemos aprendido a comportarnos como personas humanas, hemos ido apropiándonos de los gestos, de las cos­tum­bres y de las formas de actuar de nuestros mayores, que conservamos a lo largo de toda nuestra vida. 

Esta educación exige, por parte de los padres y de los mayores, que ha­yan generado "confianza en los hijos con el afecto y el testimonio, para inspirar en ellos un amoroso respeto" (Nº 263). Esta confianza permite que los hijos depositen en su padres toda su confianza necesaria para poder in­cor­porar y "desarrollar los hábitos buenos e inclinaciones afectivas a favor del bien" para que los valores interiorizados se traduzcan en comporta­mien­tos externos sanos y estables" (Nº 264 y 265). Estos hábitos o formas de ac­tuar van creando una disposición tan sólida en la persona, que persistirá a través de los años y de las diversas influencias externas. 

Debemos procurar particularmente ejercitarnos en la libertad. "La edu­cación moral es un cultivo de la libertad a través de propuestas, motiva­cio­nes, apli­caciones prácticas, estímulos, premios, ejemplos, modelos, sím­bo­los, refle­xio­nes, exhortaciones, revisiones del modo de actuar y diálogos que ayuden a las personas a desarrollar esos principios interiores estables que muevan a obrar espontáneamente el bien" (Nº267). Debemos lograr que el bien sea siempre nues­tro estilo cotidiano ante cualquier circuns­tan­cia. 

El Papa nos presenta la necesidad de sancionar al hijo, cuando no ha obra­do con rectitud, advirtiendo que se le corrige con amor y con el deseo de ayu­darle a crecer espiritualmente."Un niño corregido con amor se siente tenido en cuenta, percibe que es alguien, advierte que sus padres reconocen sus posibi­li­dades" (Nº 269). 

La educación presupone un conocimiento profundo de cada uno de los hijos, para saber hasta dónde se le puede exigir. "La educación moral implica pedir a un niño o a un joven sólo aquellas cosas que no les sig­ni­fi­quen un sacri­ficio desproporcionado, reclamarles sólo una cuota de esfuer­zo que no provoque resentimiento o acciones puramente forzadas" (Nº 271). Como toda enseñanza, también la moral exige ir poco a poco avan­zan­do de acuerdo a la edad y a las posibilidades de cada uno de los hijos. 

En la Exhortación se nos recuerdan otras importantes verdades: "La fami­lia es la primera escuela de los valores humanos, en la que se aprende el buen uso de la libertad" (Nº 274); "En las familias se debe educar en la capacidad de esperar, para aprender a posponer algunas cosas y para espe­rar el momento ade­cuado" (Nº 275); "La familia es el ámbito de la socia­li­za­ción primaria, porque es el primer lugar donde se aprende a colocarse frente al otro, a escuchar, a com­par­tir, a soportar, a respetar, a ayudar, a con­vivir" (Nº 276); "La familia es el sujeto protagónico de una ecología integral" (Nº 276). 

Reconoce el Santo Padre la utilidad de las modernas tecnologías para la co­municación, siempre que promuevan el diálogo y la comunicación, sin caer en excesos que interfieren la sana conversación y el encuentro perso­nal. "No se pue­den ignorar los riesgos de las nuevas formas de comuni­ca­ción para los niños y adolescentes, que a veces los convierten en abúlicos, desconectados del mundo real" (Nº 278).

En la misma línea del Concilio Vaticano II, motiva para una educa­ción sexual, positiva y prudente, que sólo "podría entenderse en el marco de una edu­cación para el amor, para la donación mutua" (Nº 280); "debe llegar en el mo­mento apropiado y de una manera adecuada a la etapa que viven” (Nº 281); "una educación sexual que cuide un sano pudor tiene un valor inmenso, aunque hoy algunos consideren que es una cuestión de otras épocas" (Nº 282); "la educación sexual debería incluir también el respeto y la valoración de la diferencia, que muestra a cada uno la posibilidad de su­perar el encierro en los propios límites para abrirse a la aceptación del otro" (Nº 285).

Finalmente concluye este interesante capítulo con la necesidad impe­rio­sa de transmitir la fe. "La educación de los hijos debe estar marcada por un camino de transmisión de la fe, que se dificulta por el estilo de vida ac­tual, por los hora­rios de trabajo, por la complejidad del mundo de hoy don­de muchos llevan un ritmo frenético para poder sobrevivir. Sin embargo el hogar debe seguir siendo el lugar donde se enseñe a percibir las razones y la hermosura de la fe, a rezar y a servir al prójimo. Esto comienza en el bau­tismo, donde, como decía San Agustín, las madres que llevan a sus hi­jos 'cooperan con el parto santo'” (Nº 287). 

Reconoce las dificultades actuales para esta transmisión de la fe, que a veces se pierde en las tormentas juveniles. "Quiero expresar especialmen­te mi gra­titud a todas las madres que oran incesantemente, como lo hacía Santa Mó­nica, por los hijos que se han alejado de Cristo" (Nº 288). 

Termina este capítulo declarando, una vez más, que "la familia se con­vierte en sujeto de la acción pastoral mediante el anuncio explícito del Evangelio y el legado de múltiples formas de testimonio, entre las cuales: la solidaridad con los pobres, la apertura a las diversidad de las personas, la custodia de la creación y la práctica de las obras de misericordia corporal y espiritual" (Nº 290).   

Les recomiendo una lectura pausada de este capítulo en las Reunio­nes Periódicas para que podamos seguir formándonos en la adecuada Pas­toral Familiar, que hoy nos exige la Iglesia.

Saludos para toda la familia en particular a las madres

                                                                     R.P. Pablo Hernando-Moreno

                                                                              Asesor Nacional           

Cuando aprendimos la palabra Madre, nos enseñaron:

M de María

A de Amor,

D de Desear lo mejor para los hijos y por la familia

R de Recuerdo y de Renovación por sus hijos

E de Entrega total por los suyos.

Recemos a María, en su advocación de la Ntra. Sra. de Fátima: 

Inunda el corazón de nuestras Madres de paz, de luz y de sabiduría, para que nos acompañen en cada momento de nuestra vida.


Reflexion  del mes de setiembre de 2017

Querida Familia Emefecista:

Por la gracia y la benevolencia de Dios tengo el agrado de acompañarles en este nuevo trienio, 2017 - 2020, junto a nuestros queridos Presidentes Margarita y Héctor Lana, y a toda la Comisión Sede. Sigamos rezando, cada uno desde nuestro rincón argentino, para que sigamos fortaleciendo a la familia, bajo la protección de nuestro querido Fundador Rvdo. P. Pedro Richards, rezando por su pronta Beatificación.

Igualmente doy gracias a Dios por el XLI ENCUENTRO NACIONAL de nuestro Movimiento Nacional Cristiano, realizado en la Ciudad de San Miguel de Tucumán, bajo el lema: "En unidad y caridad llevemos a la sociedad la Buena Noticia de la Vida y de la Familia". Hemos vivido unos días de profunda fraternidad, de sana alegría y de copiosos frutos espirituales. Por mi parte agradezco todo el enorme esfuerzo de nuestros hermanos tucumanos, que nos brindaron esos días inolvidables.

Vamos a proseguir la lectura y reflexión de la Exhortación Apostólica Postsinodal Amoris Laetitia, que debe ser como nuestro manual de estudio, tanto para nuestras reuniones mensuales como para nuestra propia formación personal y comunitaria, que tanto necesitamos.

Recuerden que habíamos dividido la Exhortación en las tres características clásicas: Ver, Juzgar y Actuar. En los dos primeros capítulos, el Papa Francisco, nos planteaba la situación de la familia hoy; en los siguientes capítulos, tercero, cuarto y quinto, nos invitaba a reflexionar sobre la verdad teológica acerca de la familia y del matrimonio; en los cuatro últimos capítulos nos invita a actuar, en los momentos actuales, ofreciéndonos pautas concretas.

El Capítulo Sexto tiene por título "Algunas Perspectivas Pastorales". Afirma el Santo Padre Francisco: "Sin pretender presentar aquí una pastoral de familia, quiero detenerme sólo a recoger algunos de los grande desafíos pastorales" (nº 199).

El Papa lo expresa como una gran necesidad de desarrollar nuevos caminos pastorales. Caminos pastorales cuyos protagonistas son las "familias cristianas, por la gracia del sacramento nupcial, con los principales sujetos de la pastoral familiar, sobre todo apostando el testimonio gozoso de los cónyuges y de las familias, iglesias domésticas" (nº 200). El P. Pedro Richards nos lo recuerda: "Durante largo tiempo, se consideró al Matrimonio como objeto del Apostolado Familiar. Modernamente se le ha visto también como sujeto" (Cristificando la Familia, pág. 158). Por lo tanto deben sentirse, cada uno de los matrimonios, del Movimiento Familiar Cristiano, protagonistas de las Pastoral Familiar en sus parroquias y en sus comunidades.

Una segunda tarea que nos recuerda el Papa, junto con todos los Padres sinodales, la necesidad "de ayudar a los jóvenes a descubrir el valor y la riqueza del matrimonio" (nº 205). Es necesario acompañar el camino de amor de los novios, para alentarlos y enriquecerlos en su compromiso. De manera particular nos exhorta a preparar con esmero y dedicación la Inmediata Preparación para el Matrimonio (I. P. M.), que en muchas diócesis y parroquias está encomendado a nuestro Movimiento.

Por lo tanto debemos seguir realizando esta preparación con mucho entusiasmo y ardor, convencidos que es necesaria e imprescindible para las jóvenes parejas, que se acercan a la Iglesia con la ilusión de encontrar un bien para ellas mismas. Ofrézcanse siempre que puedan para este "servicio pastoral" sabiendo, como nos recuerdan "los obispos de Kenia advirtiendo que los futuros esposos, demasiado centrado en el día de la boda, se olvidan de que se están preparando para un compromiso que dura toda la vida" (citado por el Papa Francisco, nº 215).

Otro desafío pastoral que nos presenta el Papa Francisco es la urgencia de "acompañar en los primeros años de la vida matrimonial para enriquecer y profundizar la decisión consciente y libre de pertenecerse y de amarse hasta el fin"(nº 217). Todos nos damos cuenta que los primeros años de la vida matrimonial constituyen una etapa muy particular donde se van descubriendo más de cerca los caracteres y estilos de cada uno de los cónyuges.

El Papa nos recuerda las distintas etapas de dicho camino: "El impacto inicial, caracterizado por una atracción marcadamente sensible, se pasa a la necesidad del otro percibido como parte de la propia vida. De allí se pasa al gusto de la pertenencia mutua, luego a la comprensión de la vida entera como un proyecto de lo dos, a la capacidad de poner la felicidad del otro por encima de las propias necesidades, y el gozo de ver el propio matrimonio como un bien para la sociedad". (nº 220). Yo les invito a convocar a los nuevos matrimonios, después de haber participado de la preparación inmediata para el matrimonio, a convocarles a una jornada para escucharles y acompañarles en su caminar de cada día.

Finalmente en la Exhortación se nos recuerda, igualmente, la necesidad de "acompañar después de rupturas y divorcios". El Papa Francisco dedica varios números de la Exhortación para invitarnos a "un discernimiento particular para acompañar pastoralmente a los separados, los divorciados, los abandonados...La comunidad local y los pastores deben acompañar a estas personas con solicitud, sobre todo cuando hay hijos o su situación de pobreza es grave" (nº 242).

El mismo Documento nos explica que son casos complejos, por lo tanto es necesario acompañarles con toda prudencia y con mucha caridad, como lo ha realizado tantas veces nuestro Movimiento a través de su servicio "Separados en Nueva Unión". En algunas diócesis y parroquias, siempre con la autorización de la jerarquía, podemos realizar jornadas para esta personas con la finalidad de "hacerles sentir que son parte de la Iglesia, que no están excomulgados y no son tratadas como tales, porque siempre integran la comunión eclesial. Estas situaciones exigen un atento discernimiento y un acompañamiento con gran respeto" (nº 243).

Les recuerdo nuevamente, como ya lo hice en la Reflexión del mes de Junio, el Artículo Segundo de nuestros Estatutos del Movimiento Familiar Cristiano: "Los grupos de Iniciación del MFC: Son los constituidos por matrimonios unidos con el Sacramento del Matrimonio. Su finalidad es formarse en la vida cristiana de familia conforme a los objetivos propios del MFC". Los Grupos del Movimiento deben seguir formados por matrimonio bien constituidos, de acuerdo a nuestro carisma fundacional, como nos recordaba el P. Richards: " El carisma del MFC es éste.No pretendemos hacer Congregación Mariana ni Apóstoles de la Oración. El nuestro es un carisma sacramental. Ninguna otra institución puede decir: 'Nosotros nos apoyamos en un Sacramento" ( Testamento Espiritual, pág 22).

Les deseo a todos una feliz primavera para proseguir con renovado fervor espiritual nuestro acompañamiento a cada una de las familias, bajo la protección de Nuestra Señora del Rosario, cuya Fiesta vamos a celebrar el 7 de Octubre. Que la Virgen bendiga a cada una de sus familias.

Fraternalmente les saluda

P. Pablo Hernando Moreno

            Asesor Nacional.  


REFLEXION DEL MES DE JUNIO DE 2017

Querida Familia Emefecista:

En la Solemnidad de Pentecostés, rogando al Espíritu Santo derrame abundantemente sus dones en cada una de sus familias, y ante la proximidad del Encuentro Nacional, a celebrarse en la Ciudad de San Miguel de Tucumán, cuna de la Independencia Nacional de nuestra Patria Argentina, deseo dirigirles esta reflexión.

En primer lugar las palabras de nuestros Obispos: "Los cristianos celebramos el Bicentenario con todo el corazón. Porque para nosotros la Patria es un regalo de Dios, un don de su amor que estamos llamados a cuidar y a desarrollar. La tierra donde nacimos es símbolo de los brazos de Dios que nos han acogido en este mundo, y el pueblo del que formamos parte es una trama que nos contiene, nos otorga una identidad y un sentido de pertenencia. Quisimos ver en la Casa Histórica de Tucumán una metáfora que recoge estos sentimientos". 1

El Papa Francisco en su Catequesis del pasado miércoles, 31 de Mayo, nos recordaba: "El Espíritu Santo no nos hace sólo capaces de esperar, sino también de ser sembradores de esperanza, de ser también nosotros -como Él y gracias a Él- los paralíticos, es decir, consoladores y defensores de los hermanos. Sembradores de esperanza. Un cristiano puede sembrar amargura, puede sembrar perplejidad, y esto no es cristiano, y tú, si haces esto, no eres buen cristiano. Siembra esperanza: siembra el bálsamo de esperanza, siembra el perfume de esperanza y no vinagre de amargura y de desesperanza". 2

Roguemos al Espíritu Santo nos regale sus siete dones para seguir siendo sembradores de esperanza en nuestra familia y en el Movimiento Familiar Cristiano.

Nuestro Movimiento ha vivido un acontecimiento muy particular. Los días 29 y 30 de abril hemos compartido el Encuentro de la Zona III de Latinoamérica con los hermanos Presidentes Latinoamericanos que son de Méjico, los Presidentes de Brasil, de Bolivia, de Paraguay y de Uruguay.

El Domingo, 30 de abril, visitamos el Monasterio San Pablo de la Cruz, en Capitán Sarmiento, Buenos Aires, en cuyo cementerio descansan los restos del Fundador de nuestro Movimiento, Padre Pedro Richards. Ha sido un momento de profundo recogimiento al elevar nuestra plegaria sincera y emocionada alrededor de su tumba-

Los dos Asesores Nacionales, P. Silvestre Martínez, de Paraguay y un servidor junto al Asesor del Equipo Latinoamericano P. Inés Hernández, de Méjico, celebramos la Eucaristía en la Iglesia del Monasterio, evocando la figura del P. Richards, con todo el Grupo Internacional. Todos percibíamos la presencia de la Congregación Pasionista, como en un nuevo Tabor, con el deseo de permanecer y quedarnos en el lugar donde vivió nuestro Fundador.

Al atardecer visitamos la Parroquia de San Martín de Tours, cuna del Movimiento, para que todos conociéramos la placa donde se proclama al Padre Pedro Richards, "Centinela de la Familia".

Con tal motivo, de regreso, me puse a re-leer el "Testamento Espiritual", que nos dejará el Centinela de la Familia, para todos sus discípulos y seguidores del gran sueño en defensa de la familia y del matrimonio.

En esta ocasión quiero recordar sus palabras acerca del carisma:

"El carisma del MFC es este. No pretendamos hacer Congregación Mariana ni Apóstoles de la Oración. El nuestro es un carisma sacramental. Ninguna otra institución puede decir Nosotros nos apoyamos en un Sacramento. Podrán decirlo por el Bautismo o por el Sacramento de la Confirmación, esos son genéricos. Lo nuestro es específico: El Matrimonio. Jesús está allí. Jesús quiere conquistar el mundo a través del amor".3

De aquí surge nuestro Objetivo y fines del Movimiento Familiar Cristiano: "Una asociación privada de fieles, con personería jurídica canónica, otorgada por la Conferencia Episcopal Argentina, que procura conocer, vivir y difundir los fines y riquezas naturales y sobrenaturales del matrimonio cristiano para la defensa de su unidad indisoluble. La Institución y sus miembros deberán promover el cultivo de la espiritualidad laical, conyugal, familiar y apostólica; la intensificación de la vida comunitaria, la práctica del apostolado familiar y la defensa de la vida desde su concepción hasta la muerte natural".4

Este ha sido y debe seguir siendo nuestro ideal. Los Grupos de nuestro Movimiento deben estar "constituidos por matrimonios unidos con el Sacramento del Matrimonio".5 Desde nuestro carisma debemos trabajar con los distintos Grupos de Personas Separadas, fieles al vínculo.

En la Exhortación Postsinodal Amoris Laetitia se nos invita, de manera particular, a acompañar e integrar a "los bautizados que se han divorciado y se han vuelto a casas civilmente deben ser más integrados en la comunidad cristiana en las diversas formas posibles, evitando cualquier ocasión de escándalo. La lógica de la integración es la clave de su acompañamiento pastoral, para que no sólo sepan que pertenecen al Cuerpo de Cristo que es la Iglesia, sino que puedan tener una experiencia feliz y fecunda".6

Esta es la tarea pastoral y misionera, que hoy nos pide nuestra Madre la Iglesia, la de acompañar, discernir e integrar la fragilidad, siempre manteniendo nuestra identidad fundacional. Si en alguna Diócesis o Arquidiócesis permiten los Obispos o Arzobispos otras directivas, las respeto.

Deseándoles a cada una de sus familias que la Venida del Espíritu Santo nos encuentre en oración, con María, la Madre de Jesús y Madre nuestra, les saluda cariñosamente.

 

P. Pablo Hernando Moreno, O.S.A.

Asesor Nacional del M. F C

 

1 Conferencia Episcopal Argentina, Bicentenario de la Independencia. Tiempo para el encuentro fraterno de los argentinos, nº 78.

2 Papa Francisco, Catequesis del Miécoles 31 de Mayo.

3 P. Pedro Richards, Testamento Espiritual, p. 22.

4 Estatutos del M. F. C. , Artículo Primero.

5 Estatutos del M.F.C. , Artículo Segundo.

6 Santo Padre Francisco, Exhortación Postsinodal Amoris Laetitia, nº 299.   


REFLEXION DE MARZO DE 2017

Querida Familia Emefecista:

 

         El día 1 de Marzo hemos iniciado el santo Tiempo de la Cuaresma, como nos lo han recordado nuestros queridos Presidentes Nacionales, Coqui y Jorge Delfino, "ocasión propicia para reflexionar y discernir nuevamente sobre las verdades de nuestra fe ... acerca de la relación con Dios como personal e intransferibles".

         El Papa Francisco nos ofreció su Mensaje, con el interesante título:: La Palabra es un don. El otro es un don. Me parece interesante destacar estos puntos:

• “La cuaresma es un nuevo comienzo, un camino que nos lleva a un destino seguro: la Pascua de Resurrección, la victoria de Cristo sobre la muerte.

 

• La cuaresma es un tiempo propicio para intensificar la vida del espíritu a través de los medios santos que la Iglesia nos ofrece: el ayuno, la oración y la limosna.

• La cuaresma es un tiempo propicio para abrir la puerta a cualquier necesitado y reconocer en él o en ella el rostro de Cristo.

• La cuaresma es el tiempo propicio para renovarse en el encuentro con Cristo vivo en su Palabra, en los sacramentos y en el prójimo”.

 

A mí me agrada resumirlas con las letras de la palabra "Cuaresma":

 

C  Camino de conversión hacia la Pascua.

U   Umbral de la reconciliación .

A  Ayuno y abstinencia.

R  Renovación del encuentro con Cristo por la Oración.

E  Escucha de la Palabra de Dios.

S   Sacramento del Perdón y de la Misericordia.

M Mortificación y penitencia.

A Apertura al hermano necesitado con Limosna.

 

Igualmente en esta Cuaresma debemos continuar nuestra reflexión, como Movimiento Familiar Cristiano, sobre la Exhortación Apostólica Amoris Laetitia. Recordemos la Reflexión del mes de Noviembre, cuando comenzamos el Capítulo Cuarto, "El Amor en el Matrimonio", con el Himno de la Caridad del Apóstol San Pablo: El amor es paciente, es servicial".

Hoy seguimos meditando en las cualidades del amor: "El amor no tiene envidia, no hace alarde, no es arrogante, no obra con dureza, no busca su propio interés, no se irrita, no lleva cuentas del mal, no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta" (1 Cor 13, 4 -7)-

El Papa nos señala: "La paciencia es una cualidad del Dios de la Alianza que nos invita a su imitación también dentro de la familia" (nº 91). La virtud de la paciencia nos impulsa a reconocer en nuestro cónyuge y en todos los miembros de nuestra familia, que cada uno de ellos es un "don", un regalo que Dios nos pone en nuestro caminar de cada día.

UNA PACIENCIA QUE DEBE SER CREATIVA Y DINÁMICA PARA SERVIRNOS UNOS A OTROS, ALEGRÁNDONOS DE SUS CUALIDADES: "EL VERDADERO AMOR VALORA LOS LOGROS AJENOS, NO LOS SIENTE COMO UNA AMENAZA Y SE LIBERA DEL SABOR AMARGO DE LA ENVIDIA" (Nº 95). AL RECONOCER LOS VALORES DE NUESTRA ESPOSA, ESPOSO, HIJOS Y OTROS FAMILIARES, NO PRETENDEMOS SER EL CENTRO DE TODAS LAS CONVERSACIONES, SINTIÉNDONOS LOS MÁS IMPORTANTES, CASI INSOPORTABLES; TODO LO CONTRARIO TRATAMOS DE SER AMABLES CON LAS PERSONAS DE NUESTRO HOGAR Y CULTIVAR LA "CORTESÍA, QUE ES ESCUELA DE SENSIBILIDAD Y DESINTERÉS, EXIGIÉNDONOS  APRENDER A SENTIR, HABLAR Y, EN CIERTO MOMENTOS, A CALLAR" (Nº 99). CON TODA RAZÓN NOS DICE EL PAPA EN SU ANTERIOR EXHORTACIÓN "LA ALEGRÍA DEL EVANGELIO": NECESITAMOS EJERCITARNOS EN EL ARTE DE ESCUCHAR" (Nº 171).

OTRA DE LAS ACTITUDES QUE NOS EXIGE EL VERDADERO AMOR ES SABER PERDONARNOS UNOS A OTROS, TANTAS CUANTAS VECES NOS OFENDAMOS. NO SIGAMOS LA "TENDENCIA DE BUSCAR MÁS Y MÁS CULPAS, O LA IMAGINAR MÁS Y MÁS MALDAD, LA DE SUPONER TODO TIPO DE MALAS INTENCIONES, PORQUE ASÍ EL RENCOR VA CRECIENDO Y SE ARRAIGA. ...CUANDO HEMOS SIDO OFENDIDOS O DESILUSIONADOS, EL PERDÓN ES POSIBLE Y DESEABLE, PERO NADIE DICE QUE SEA FÁCIL...TODO ESTO SUPONE LA EXPERIENCIA DE SER PERDONADOS POR DIOS, JUSTIFICADOS GRATUITAMENTE Y NO POR NUESTROS MÉRITOS" (Nº 107).        

 Con tono optimista de toda la Exhortación, el Papa Francisco nos ruega tengamos en cuenta siempre el lado bueno del cónyuge, más allá de sus debilidades y errores. En todo caso, nos invita a guardar silencio para no dañar su imagen, confiando siempre en la posibilidad de conversión y de mejorar la vida. Para ayudarnos en esta actitud, el Papa cita las palabras de Martín Luther King, que siempre confiaba en la buena voluntad de los demás, aún de los enemigos:

"La persona que más te odia, tiene algo bueno en él;

incluso la nación que más odia, tiene algo bueno en ella;

incluso la raza que más odia , tiene algo bueno en ella.

Y cuando llegas al punto en que miras el rostro de cada hombre

y ves muy dentro de él lo que la religión llama

'imagen de Dios', comienzas a amarlo a pesar de.

No importa lo que haga, ves la imagen de Dios allí."

 

En esta primera parte del Capítulo Cuarto la cerramos con la recomendación expresa del Papa Francisco, que nos recomienda: "En la vida familiar hace falta cultivar la fuerza del amor, que permite luchas contra el mal que la amenaza" (nº 119).

Lamentablemente debo lamentar y seguir rezando por los nefastos acontecimientos acaecidos en la marcha del "Día de la Mujer", en algunas capitales de nuestra suelo patrio. Rezaremos fervorosamente el Sábado, 25 de Marzo, el Día del Niño por nacer, para sigamos cuidando la "primera casa" en que habitamos, el seno de las madres, lugar de acogida y protección, donde se establece el primer diálogo humano, el del nuevo ser con su madre, que fundamenta toda la relación humana.

 

Les deseo a todas las familias emefecistas una fructífera Cuaresma.

 

 P. Pablo Hernando Moreno

Asesor Nacional


Reflexión del Mes de Noviembre´2016

Querida Familia Emefecista:

 

El día 25 de Noviembre hemos conmemorado los 68 años del Nacimiento de nuestro querido Movimiento Familiar Cristiano, recordando la fecha en que el recordado P. Pedro Richards, inspirado por Dios, creo este valioso "Instrumento de la Iglesia" en favor del Matrimonio y de la Familia. ¡Sigamos dando gracias el Señor por tan magnífica obra eclesial.

En estos últimos meses me ha tocado acompañar a un hermano agustino en su enfermedad, por lo cual no me tenido tiempo para hacerles llegar esta sencilla reflexión mensual. En estos días hemos decidido enviarle a una casa de recuperación  de la Orden Agustiniana en España.

El Papa Francisco, con motivo de la clausura del Jubileo Extraordinario de la Misericordia, nos ha dirigido una Carta Apostólica, con el título de "Misericordia y mísera", utilizando la expresión de nuestro Padre San Agustín, cuando se encuentra a solas con la mujer sorprendida en pecado: "Así, pues, habiéndose alejado los fariseos, quedaron la pecadora y el Salvador; quedaron la enferma y el médico; quedaron la mísera y la misericordia. Y mirando a la mujer, le dijo: ¿Nadie te ha condenado? Nadie, Señor respondió ella" (Sermón 13, 4).

En esta Carta Apostólica escribe: "En un momento particular como el nuestro, caracterizado por la crisis de la familia, entre otras, es importante que llegue una palabra de gran consuelo a nuestras familias. El don del matrimonio es una gran vocación a la que, con la gracia de Cristo, hay que corresponder cual el amor generoso, fiel y paciente. La belleza de la familia permanece inmutable, a pesar de numerosas sombras y propuestas alternativas: el gozo del amor que se vive en las familias es también el júbilo que la iglesia" (nº 14).

Una vez más el Santo Padre Francisco revaloriza el don del matrimonio y la belleza de la familia. Nosotros vamos a continuar la lectura y la explicación de la Exhortación Apostólica Amoris Laetitia, adentrándonos en el Capítulo Cuarto, El Amor en el Matrimonio, que tanto le agrada a nuestro querido Pontífice y ue nosotros vamos a ir desmenuzando con sosiego.

Con mucha sinceridad dice en Papa: "Todo lo dicho no basta para manifestar el evangelio del matrimonio y de la familia si no nos detenemos especialmente a habla del amor. Porque no podremos alentar un camino de fidelidad y de entrega recíproca si no estimulamos el crecimiento, la consolidación y la profundización del amor conyugal y familiar" (nº 89).

Está en plena consonancia con el Apóstol San Pablo, cuando nos enseña, que aunque tuviera el don de lenguas, el don de la profecía o entregará mi cuerpo a las llamas, si me falta el amor, no me sirve para nada. (1Cor 13, 1 - 3). Es la misma enseñanza que nos recuerda el Catecismo de la Iglesia Católica: "La Gracia propia del sacramento del Matrimonio está destinada a perfeccionar el amor de los cónyuges" (nº 1641).

Las característica del amor verdadero las encontramos en el Himno de la Caridad del Apóstol San Pablo. Hoy reflexionamos acerca del siguiente versículo:

"El amor es paciente, es servicial."

"La paciencia es una cualidad del Dios de la Alianza que convoca a su imitación también dentro de la vida familiar" (nº91). Recordemos que la virtud de la paciencia nos ayuda a sufrir con fortaleza los trabajos y las adversidades de la esta vida. Para entenderlo mejor la Exhortación nos remite a unos textos del libro de la Sabiduría:

" Señor, Tú te compadeces de todos, porque todo lo puedes,

y disimulas los pecados de los hombres para que se conviertan" (11, 23).

El texto nos recuerda que Dios actúa siempre con misericordia, precisamente por ser omnipotente. Exactamente porque tiene poder puede ejercitar la gracia del perdón. El amor de Dios, su bondad con toda la creación, finalmente, culmina en el hombre. La posibilidad de que este amor no sea e4n vano es la reconquista del hombre pecador, la conversión. La benignidad de Dios con el hombre tiene esta finalidad, su propia conversión. Así lo expresan los siguientes textos:

"Por esto, a los que caen, tú corriges poco a poco,

y, recordándoles sus pecados, los reprendes,

para que, apartados de la maldad, crean en ti, Señor· /12, 2)

"Pero tú, Señor del poder, juzgas con mansedumbre

y con suma bondad nos gobiernas" (12, 18).

La pedagogía divina está repleta de misericordia, como se confirmará en la Parábolas de la Misericordia, que todos conocemos, del Evangelio de San Lucas en el capítulo 15, donde se nos relatan la oveja y la moneda perdida, juntamente con la parábolas del Padre misericordioso. Dios reprende a los caen, pero lo hace poco a poco, demostrando su paciencia divina, que sabe esperar y dar tiempo para

la conversión. La finalidad de este pedagogía divina es apartar al pecador de la maldad y conseguir de nuevo su confianza en Dios, su entrega total y absoluta, du fe en él.

El Papa Francisco nos lo vuelve a resaltar en su última Carta Apostólica: "En el centro, de la escena de la mujer pecadora,  no aparece la ley y la justicia legal, sino el amor de Dios que sabe leer el corazón de cada persona, para comprender su deseo más recóndito y que debe tener el primado de la misericordia y del amor" (Misericorida et misera, nº 1,2).

Si Dios es paciente con cada uno de nosotros igualmente debemos actuar nosotros con los demás, comenzando por nuestra propia familia. Con mucha lógica argumenta el Santo Padre afirmando, "que el otro (esposo, esposa, hijos, abuelos) tiene todo el derecho a vivir en esta tierra junto a mí, así como es. No importa

  + si es un estorbo para mí,

+ si altera mis planes,

+si me molesta con su modo de ser o con sus ideas,

+ si no es todo lo que yo esperaba.

El amor tiene siempre un sentido de profunda compasión que lleva a aceptar al otro como parte de este mundo, también cuando actúa de un modo diferente a lo que yo desearía" (nº92).

Podemos notar como el Papa analiza con profundidad esta aspecto del amor, como es la nota de ser paciente frente a las actitudes de nuestros hermanos, en especial los más cercanos.

Termina puntualizando: "La paciencia no es una postura totalmente pasiva sino que está acompañada por una actividad, por una reacción dinámica y creativa ante los demás, indica que el amor beneficia y promueve  los demás. Por eso se traduce como servicial" (nº 93).

Les deseo a todas las familias emefecitas un Tiempo de Adviento fraterno y solidario, para que lleguemos a la Navidad con un corazón paciente y alegre. Sabiendo, como nos recuerda el Papa Francisco, que la mejor tarjeta de la Navidad eres tú, cuando la bondad y la paciencia están escritas en tus manos y en tu corazón. La mejor Felicitación de la Navidad eres tú cuando perdonas y restableces la Paz, aunque tengas que sufrir y perdonar.

¡¡Feliz Navidad y un hermoso Año Nuevo 2.017!!

P. Pablo Hernando Moreno

Asesor Nacional

 

¿Cómo debe ser este amor?  La respuesta es el gran Himno de la Caridad que escribiera San Pablo      

El Santo Padre Francisco, después de habernos presentado los desafíos de la familia en los dos primeros capítulos de la Exhortación Apostólica Postsinodal  Amoris Laetitia, en el capítulo tercero nos presenta algunos de los elementos esenciales de la enseñanza de la Iglesia acerca del Matrimonio y de la Familia.

El título del capítulo es: La mirada puesta en Jesús: Vocación de la Familia. Con toda claridad nos recuerda: "Porque tampoco el misterio de la familia cristiana puede entenderse plenamente si no es a la luz del infinito amor del Padre, que se manifestó en Cristo, que se entregó hasta el fin y vive entre nosotros. Por eso, quiero contemplar a Cristo vivo presente en tantas historias de amor, e invocar el fuego del Espíritu sobre todas las familias del mundo" (nº 59).

 

En los números siguientes partiendo de la Sagrada Escritura , que nos enseña "todo lo que Dios ha creado es bueno; no hay que desechar nada" (1 Tmt 4,4) , afirma con toda intensidad: "El matrimonio es un don del Señor (cf. 1 Cor 7, 7). Precisamente por ser un don debemos respetarlo, tal como Dios lo ha querido: "Los Padres sinodales recordaron que Jesús refiriéndose al designio primigenio sobre el hombre y la mujer, reafirma la unión indisoluble entre ellos. Dicha indisolubilidad  no hay que entenderla ante todo como un 'yugo' impuesto a los hombres sino como un 'don' hecho a las personas unidas en matrimonio. De los Evangelio emerge claramente el ejemplo de Jesús, que anuncio ... el mensaje concerniente al significado del matrimonio como plenitud de la revelación que recupera el proyecto originario de Dios (cf. Mt 19, 3)" (nº 62).

La segunda afirmación importante  es acerca de la sacramentalidad del matrimonio: "El sacramento del matrimonio no es una convención social, un rito vacío o el mero signo externo de un compromiso. El sacramento es un don para la santificación y la salvación de los esposos, porque si recíproca pertenencia es representación real, mediante el signo sacramental , de la misma relación de Cristo con la Iglesia....El Matrimonio es una vocación. Por lo tanto, la decisión de casarse y de crear una familia debe ser fruto de un discernimiento vocacional (nº 72)".

Recordemos que nuestro querido P. Richards nos lo recordaba. "Ante todo, debemos preguntarnos: ¿Tengo vocación al Matrimonio?  La vocación se la ha definido como IDONEIDAD. Capacidad para realizar una misión y, en este caso la del Matrimonio" (Cristificando la Familia, pag. 6). Recordemos que se hablaba, hace algún tiempo, de la vocación al sacerdocio o a la vida consagrada, hoy también debemos hablar de una auténtica llamada del Señor para el Matrimonio.

El Papa Francisco nos pide comprensión hacia las situaciones imperfectas de hoy. "La mirada de Cristo, cuy luz alumbra a todo hombre inspira el cuidado pastoral de la Iglesia hacia los fieles que simplemente conviven, quienes han contraído matrimonio sólo civil o los divorciados vueltos a casar. Con el enfoque de la pedagogía divina, la Iglesia mira con amor a quienes participan en su vida de modo imperfecto: pide para ellos la gracias de la conversión; les infunde valor para hacer el bien, para hacerse cargo con amor el uno al otro y para estar al servicio de la comunidad en la que viven y trabajan" (nº 78).

A continuación dedica varios párrafos al gran tema de la transmisión de la vida, dado que la familia es una comunidad de vida y de amor, por ello "el niño que llega no viene de fuera a añadirse al amor mutuo de los esposos, brota del corazón mismo de ese don recíproco, del que es fruto y cumplimiento. No aparece como el final de un proceso, sino que está presente desde el inicio del amor como una característica esencial que no puede ser negada sin mutilar al mismo amor" (nº 80).

Son los padres los encargados de brindar a sus hijos una hermosa educación, en la cual "la Iglesia está llamada a colaborar, con una acción pastoral adecuada" (nº 85). El matrimonio les convierte en "verdaderos ministros educativos", respondiendo a la vocación que Dios les ha concedido.

Concluye este tercer capítulo con un reconocimiento sincero "a las familias que permanecen fieles a las enseñanzas del Evangelio, agradeciéndoles el testimonio que dan y alentándolas. Gracias a ellas, en efecto, se hace creíble la belleza del matrimonio indisoluble y fiel para siempre. "la belleza del don recíproco y gratuito, la alegría por la vida que nace y el cuidado amoroso de todos sus miembros, desde los pequeños a los ancianos, son sólo algunos de los frutos que hace única e insustituible la respuesta a la vocación de la familia, tanto para la Iglesia como para la sociedad entera" (nº 88).

Sigamos rezando a la Sagrada Familia para que ustedes sigan viviendo esplendorosamente su vocación matrimonial y ayudando a vivirla a toda nuestra sociedad.

Les saluda fraternal y cariñosamente

P. Pablo Hernando Moreno, O.S.A.

Asesor Nacional.


Reflexión del Mes de Agosto 2016

Querida Familia Emefecista:

        

         El Santo Padre Francisco, después de habernos presentado los desafíos de la familia en los dos primeros capítulos de la Exhortación Apostólica Postsinodal  Amoris Laetitia, en el capítulo tercero nos presenta algunos de los elementos esenciales de la enseñanza de la Iglesia acerca del Matrimonio y de la Familia.

 

         El título del capítulo es: La mirada puesta en Jesús: Vocación de la Familia. Con toda claridad nos recuerda: "Porque tampoco el misterio de la familia cristiana puede entenderse plenamente si no es a la luz del infinito amor del Padre, que se manifestó en Cristo, que se entregó hasta el fin y vive entre nosotros. Por eso, quiero contemplar a Cristo vivo presente en tantas historias de amor, e invocar el fuego del Espíritu sobre todas las familias del mundo" (nº 59).

        

         En los números siguientes partiendo de la Sagrada Escritura , que nos enseña "todo lo que Dios ha creado es bueno; no hay que desechar nada" (1 Tmt 4,4) , afirma con toda intensidad: "El matrimonio es un don del Señor (cf. 1 Cor 7, 7). Precisamente por ser un don debemos respetarlo, tal como Dios lo ha querido: "Los Padres sinodales recordaron que Jesús refiriéndose al designio primigenio sobre el hombre y la mujer, reafirma la unión indisoluble entre ellos. Dicha indisolubilidad  no hay que entenderla ante todo como un 'yugo' impuesto a los hombres sino como un 'don' hecho a las personas unidas en matrimonio. De los Evangelio emerge claramente el ejemplo de Jesús, que anuncio ... el mensaje concerniente al significado del matrimonio como plenitud de la revelación que recupera el proyecto originario de Dios (cf. Mt 19, 3)" (nº 62).

 

         La segunda afirmación importante  es acerca de la sacramentalidad del matrimonio: "El sacramento del matrimonio no es una convención social, un rito vacío o el mero signo externo de un compromiso. El sacramento es un don para la santificación y la salvación de los esposos, porque si recíproca pertenencia es representación real, mediante el signo sacramental , de la misma relación de Cristo con la Iglesia....El Matrimonio es una vocación. Por lo tanto, la decisión de casarse y de crear una familia debe ser fruto de un discernimiento vocacional (nº 72)".

 

         Recordemos que nuestro querido P. Richards nos lo recordaba. "Ante todo, debemos preguntarnos: ¿Tengo vocación al Matrimonio?  La vocación se la ha definido como IDONEIDAD. Capacidad para realizar una misión y, en este caso la del Matrimonio" (Cristificando la Familia, pag. 6). Recordemos que se hablaba, hace algún tiempo, de la vocación al sacerdocio o a la vida consagrada, hoy también debemos hablar de una auténtica llamada del Señor para el Matrimonio.

 

         El Papa Francisco nos pide comprensión hacia las situaciones imperfectas de hoy. "La mirada de Cristo, cuy luz alumbra a todo hombre inspira el cuidado pastoral de la Iglesia hacia los fieles que simplemente conviven, quienes han contraído matrimonio sólo civil o los divorciados vueltos a casar. Con el enfoque de la pedagogía divina, la Iglesia mira con amor a quienes participan en su vida de modo imperfecto: pide para ellos la gracias de la conversión; les infunde valor para hacer el bien, para hacerse cargo con amor el uno al otro y para estar al servicio de la comunidad en la que viven y trabajan" (nº 78).

 

         A continuación dedica varios párrafos al gran tema de la transmisión de la vida, dado que la familia es una comunidad de vida y de amor, por ello "el niño que llega no viene de fuera a añadirse al amor mutuo de los esposos, brota del corazón mismo de ese don recíproco, del que es fruto y cumplimiento. No aparece como el final de un proceso, sino que está presente desde el inicio del amor como una característica esencial que no puede ser negada sin mutilar al mismo amor" (nº 80).

 

         Son los padres los encargados de brindar a sus hijos una hermosa educación, en la cual "la Iglesia está llamada a colaborar, con una acción pastoral adecuada" (nº 85). El matrimonio les convierte en "verdaderos ministros educativos", respondiendo a la vocación que Dios les ha concedido.

 

         Concluye este tercer capítulo con un reconocimiento sincero "a las familias que permanecen fieles a las enseñanzas del Evangelio, agradeciéndoles el testimonio que dan y alentándolas. Gracias a ellas, en efecto, se hace creíble la belleza del matrimonio indisoluble y fiel para siempre. "la belleza del don recíproco y gratuito, la alegría por la vida que nace y el cuidado amoroso de todos sus miembros, desde los pequeños a los ancianos, son sólo algunos de los frutos que hace única e insustituible la respuesta a la vocación de la familia, tanto para la Iglesia como para la sociedad entera" (nº 88).

 

         Sigamos rezando a la Sagrada Familia para que ustedes sigan viviendo esplendorosamente su vocación matrimonial y ayudando a vivirla a toda nuestra sociedad.

 

 Les saluda fraternal y cariñosamente

 

P. Pablo Hernando Moreno, O.S.A.

Asesor Nacional.


REFLEXIÓN DEL MES DE ABRIL, 2016

 

Querida Familia Emefecista:

 

¡Aleluya. Éste es el día que hizo el Señor: Alegrémonos y regocijémonos en él. Aleluya!

  

Con estas palabras del Salmo 117, la Madre Iglesia nos saluda y nos desea una Feliz Pascua de Resurrección, donde el Señor Jesús Resucitado nos llene de alegría y esperanza para seguir rezando y fortaleciendo nuestra propia familia y las familias del mundo entero.

 

Ojalá que sepamos reconocer a Jesucristo Resucitado como el "Príncipe y Autor de la Vida" (Hech 3, 15), que ha resucitado para "darnos vida y vida en abundancia"  (Jn 10,10). La Vida en todas sus dimensiones física y espiritual, porqué Dios, en su amor eterno, creó el universo y en él llamó a la existencia al varón y a la mujer para que poblasen la tierra y colaborasen con Él en la perfección de todo lo que había creado.

 

El Papa Francisco en su Carta Encíclica "Laudato Si", nos exhorta a proteger nuestra casa común  y a preocuparnos por unir toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo humano, sostenible e integral (nº 18). Va creciendo nuestra conciencia ecológica para preservar la naturaleza.

 

Debemos resaltar en la Fiesta de la Anunciación del Señor, que celebramos el lunes 4 de abril, que celebramos la Jornada del Niño por nacer, el cuidado de la ecología humana, como exigencia del cuidado de todas las personas, desde el inicio de su existencia hasta su muerte natural.

 

La encíclica Laudato Si nos habla de la necesaria ecología ambiental, social, económica, cultural y de la vida cotidiana (nº 137 al 155), todo ello con vistas de promocionar el bien común, un principio que desempeña un papel central y unificador de la ética social. Es el "conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logra más pleno y más fácil de la propia perfección" (G et S, nº 26).

 

El bien común presupone el respeto a la persona humana en cuanto tal, con derechos básicos e inalienables ordenados a sus desarrollo integral. Entre estos derechos básicos destaca la familia, como célula básica  a partir de la cual se edifica y cohesiona la sociedad. También la protección de los más débiles e indefensos, como son los concebidos y no nacidos, los niños, los pobres y necesitados, los que padecen graves enfermedades o discapacidades, los ancianos, los que se acercan a los últimos compases de su vida terrenal, es parte ineludible en la promoción del bien común y es expresión de una verdadera comprensión de una ecología integral que estamos llamados a promover.

 

Nuestro querido Padre Pedro Richards escribía: "Esta segunda mitad del siglo veinte no se distingue por su amor a las criaturas. Mientras la mortalidad infantil desciende, se impide el embarazo, se le interrumpe. Sí ha llegado a preguntar: ¿quién base hay para afirmar que ya hay un ser humano nacional (y no meramente 'material apta') cuando un óvulo humano queda fecundado?

 

No es sorprendente el grito paternal de Pablo VI en las Naciones Unidas -pidiendo más pan y no menos vidas- es evidencia de esto. Como lo es en su Encíclica "Humanae Vitae" donde vuelve a recordar lo ya establecido por el Vaticano II: 'Los hijos son, sin duda, el don más excelente del matrimonio' (G et S, nº 50) (En el Misterio de la Familia, pag. 97 y 98).

 

Recemos siempre el Santo Rosario de la Vida por los niños por nacer, unidos a todas las personas de buena voluntad , en defensa de la vida.

 

Deseo concluir esta reflexión con las palabras de la PASCUA de Resurrección, tomadas de la Bula del Papa Francisco en la Bula de Convocación del Jubileo Extraordinario de la Misericordia, precisamente en este Domingo de la Divina Misericordia:

 

Es la Pascua de Resurrección del Jubileo de la Misericordia: "Misericordia es el acto último y supremo con el cual Dios viene a nuestro encuentro"  (Francisco en la Bula nº 2).

En este segundo Domingo Pascual y Fiesta del Señor de la Divina Misericordia, nos dejemos empapar  de la Misericordia como el camino que une a Dios y al hombre y la sigamos celebremos muy unidos a nuestro Papa Francisco, reflexionado sobre cada una de letras:

  • P:  Perdón: La palabra del perdón pueda llegar a todos y la llamada a experimentar  la misericordia no deje a ninguno indiferente" (nº 19); "El perdón de Dios por nuestros pecados no conoce límites" (nº 22).

  • A:  Alegría: El perdón es el triunfo de la misericordia. Como fue perdonado Pedro y obtuvo la misericordia y de ella brota la Alegría, dice San Pablo: "El que practica misericordia, que lo haga con alegría"  (Rom 12, 8).

  • S:  Servicio: Nos recuerda el Papa Francisco: "Toda la riqueza doctrinal se vuelca en una única dirección: SERVIR AL HOMBRE. Al hombre en todas sus condiciones, en todas sus debilidades, en todas sus necesidades" nº 4, 2).

  • C:  Cancelación, compasión:  El Papa nos recuerda: "En el Sacramento de la Reconciliación Dios perdona los pecados, que realmente quedan cancelados; sin embargo queda la huella negativa que los pecados dejan en nuestro comportamiento y eso se perdona por la indulgencia jubilar" (nº 22, 1).

  • U:  Unidad: El Jueves Santo en la Misa Crismal, nuestro Arzobispo de Buenos Aires y Cardenal Primado de toda la República Argentina nos pidió a todos: "No dejemos de hacer el bien pastoral de contagiar la paz y la unidad que el Señor nos da en la Eucaristía. La Iglesia está llamada a reunir a todos y no solo a una parte" .

  • A:  Arca de la Alianza: El Papa afirma: "María, elegida para ser Madre del Hijo de Dios, estuvo preparada desde siempre por el amor del Padre para ser Arca de la Alianza entre Dios y los hombres. Custodió en su corazón la divina misericordia en perfecta sintonía con su Hijo Jesús" (nº 24).   

 

Queridas familias les deseo sigamos disfrutando de la Pascua de Resurrección  y difundiendo nuestro querido Movimiento Familiar Cristiano en nuestra sociedad argentina.

 

Con  cariño les saluda su Asesor Espiritual

 


P. Pablo Hernando Moreno.  


REFLEXIÓN DEL MES DE MARZO, 2016

 

Querida Familia Emefecista:

 

         Estamos viviendo con austeridad y dedicación este  Tiempo de Cuaresma, donde hemos reflexionado, el Domingo pasado, acerca de la Parábola de la Misericordia, la del Padre Misericordioso, o la del Hijo Pródigo, que ocupa un lugar central en la revelación de la buena noticia que nos trajo Jesús. Dios es el Padre, lleno de ternura, de perdón y de misericordia, que siempre nos espera con los brazos y el corazón abiertos para abrazar, acoger y perdonar.

 

         Con toda razón nos ha dicho el Papa Francisco: "La misericordia es la viga maestra que sostiene la vida de la Iglesia"  (M. V. 10). Nosotros podemos afirmar: "La misericordia es la viga maestra que debe sostener la vida de la Familia". La palabra misericordia, nos ilustra el diccionario, es la virtud que inclina el ánimo a compadecer las miserias ajenas. Debemos compadecernos, dolernos, de las necesidades y de los avatares de nuestros prójimos, especialmente de los que están más cerca, es decir de nuestra propia familia.

 

         Me acordé del pensamiento del P. Richards cuando escribe sobre la Familia y la Diócesis:

 

"Cuando San Agustín llamaba a los jefes de hogar 'co-episcopi',  sin duda miraba a la familia como una porción del rebaño de Cristo.

Quería que sus miembros sintieran (se compadecieran) de los problemas de las demás familias como propios.

Que su mirada fuera más allá de los ámbitos del hogar y abrazara a la Iglesia Universal.

Estar dispuestos a que triunfe la causa del reino cuyos artífices, precisamente, han de surgir de esta células familiares.

Sufrir con los que sufren, regocijarse con los que triunfan, combatir el error, diseminar la verdad: he aquí tareas que incumben a la familia y a los suyos"

( Pedro Richards, C. P. "Matrimonios en búsqueda de Dios" p. 49).   

   

         Precisamente la tarea de familia, como la de la Iglesia, es estar cerca unos de otros.  Que los esposos sientan las alegrías y los triunfos de ambos como propios; que los padres acompañen y contengan a sus hijos, y estos cuiden a sus padres. Todo esto nos obliga la virtud de la misericordia, que "es fuente de alegría, de serenidad y de paz" (M. V. nº 2).

         Como toda virtud supone un trabajo, un esfuerzo para poderla alcanzar. Nuestra Iglesia Católica de Buenos Aires nos ofrece un folleto, denominado "Libreta del Peregrino", con los cuatro pasos hacia la Misericordia, como la guía para prepararnos a recibir el abrazo del Padre Celestial que consuela, perdona y siempre ofrece esperanza.

         Primer Paso: No juzgar. "No juzguen, para no ser juzgados"  (Mt 7,1)

         Para ser peregrinos de la misericordia necesitamos purificar nuestra mirada y pedirle prestados los ojos y el corazón a Jesús, para mirarnos a nosotros mismos tal cual somos y también a los demás.

         Segundo Paso: No condenar. "El que no tenga pecado, que arroje la primera piedra" (Jn. 8, 7).

         "No condenar significa en positivo, saber percibir lo que de bueno hay en cada persona y no permitir que deba sufrir por nuestro juicio parcial y por nuestra presunción de saberlo todo. Misericordiosos como el Padre es el lema del Año Santo. Él viene a salvarnos de la condición de debilidad en la que vivimos" (Papa Francisco M. V. nº 14).

         Tercer Paso: Perdonar. "Si tienen algo en contra de su hermano, perdónenlo" (Mt 11,25).

         "¡Cómo es difícil muchas veces personar! Y, sin embargo, el perdón es el instrumento puesto en nuestras frágiles manos  para alcanzar la serenidad del corazón. Deja caer el rencor, la rabia, la violencia y la venganza son condiciones necesarias para vivir felices" (Papa Francisco M. V., nº 99.

         Cuarto Paso: Dar. "Dios ama al que da con alegría" (2ª Cor 9,6).

         "Jesús nos pide ser generosos con todos sabiendo que también Dios derrama sobre nosotros su bondad con generosidad. Él da todo de sí mismo, por siempre, gratuitamente y sin pedir nada a cambio. Viene en nuestra ayuda cuando lo invocamos" (Papa Francisco M.V., nº 14)

         Vamos a dar estos pasos, sencillos pero eficaces, para que en este Año de la Misericordia sintamos la presencia de Dios en nuestras vidas y la necesidad de acercarnos a nuestros hermanos para caminar unidos hacia la Puerta Santa, donde obtendremos el perdón y la reconciliación.

         Es el deseo de vuestro sacerdote amigo

 

P. Pablo Hernando Moreno, OSA.   


REFLEXIÓN  SOBRE  LA FAMILIA Y EL JUBILEO DE LA MISERICORDIA.

 

 ¡Feliz Navidad a toda las Familias del Movimiento Familiar Cristiano!

El gozo y la alegría invaden en estos días nuestros corazones al celebrar este gran acontecimiento que hemos estado esperando durante el tiempo de Adviento.

¡Ya es Navidad! ¡Dios ha nacido! Y una vez más nos acompaña en la reflexión la palabra del profeta Isaías: "El pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz".

            La Navidad es la Fiesta de la Luz. De una gran Luz que nació en Belén y que fue recibida por las manos tiernas de María, como Madre del Niño Dios, y del cariño complacido de José, el esposo de María y el padre existimativo de Jesús.

            La Navidad es, también, la Fiesta de la Misericordia: Jesús viene cargado de misericordia en este Año Jubilar. Viene para aliviar nuestros cansancios, para estimular nuestro deseo de evangelizar a todos, para repartir el perdón de Dios a raudales a todo el que se acerque arrepentido.

La venida de Jesús, su venida en este Año Santo de la Misericordia es un motivo intenso de esperanza y es un estímulo para la conversión. Yo puedo cambiar y mejorar; cada uno de ustedes, cada una de sus familias y también nuestra sociedad  argentina puede cambiar. Jesús viene para mejorarnos, para renovar todo y acercarnos más a Él y a nuestros hermanos. Se trata de esperarlo, de pedirlo intensamente. El milagro puede producirse, la Navidad es novedad.

 

El Papa Francisco nos ha recordado, en la Bula de Convocación del Jubileo Extraordinario de la Misericordia, las siguientes verdades:

 

 "Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre.

  Misericordia: es la palabra misericordia revela el misterio de la Santísima Trinidad.

  Misericordia: es el acto último y supremo con el cual Dios viene a nuestro encuentro.

  Misericordia: es la ley fundamental que habita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida.

Misericordia: es la vía que une a Dios y el hombre, porque abre el corazón a la esperanza de ser amados para siempre no obstante el límite de nuestro pecado"  (Nº 1 y 2).

 

Cuando el Santo Padre Francisco abría la Puerta Santa de la Misericordia en la Basílica Vaticana nos insistía en reconocer este Año Jubilar, como una extraordinario " don de la gracia" y que debemos anteponer "la misericordia al juicio", citando a San Agustín. Es el mismo tono sugerido por el reciente Sínodo de la Familia, cuando nos propone "cultivar una mirada de comprensión y de esperanza ante las realidades dolorosas de las familias; ayudarlas con ternura y buscar maneras de curar sus heridas", admitiendo, por supuesto, que no todo está bien.

 

El pasado Domingo, día 27 de Diciembre, Fiesta de la Sagrada Familia de Jesús, María y José, el Papa ha celebrado el Jubileo de la Familia en Roma, rodeado de miles de familias del mundo entero, que se han unido en una ferviente oración. En esta ocasión el Papa Francisco nos ha marcado unas pautas para vivir este Año Jubilar.

 

La primera de ellas es la importancia de "peregrinar toda la familia junta, caminar juntos para alcanzar una misma meta. Sabemos que tenemos un itinerario común que recorrer; un camino donde nos encontramos con dificultades, pero también con momentos de alegría y de consuelo". Permanezcamos unidos todo el Movimiento Familiar Cristiano para seguir creciendo en misericordia y amor.

 

La segunda pauta es la Oración: ¿Qué puede ser más bello para un padre y una madre que bendecir a sus hijos al comienzo de la jornada y cuando concluye? Hacer en su frente la señal de la cruz como el día del Bautismo. ¿No es esta la oración más sencilla de los padres con sus hijos? Bendecirlos, es decir, encomendarles al Señor, -como hicieron Elcaná y Ana, José y María- para que sea Él su protección y su apoyo en los distintos momentos del día.

 

Y la tercera pauta, para este Año de la Misericordia, es hacer de cada una de nuestras familias "un lugar privilegiado donde se experimente la alegría del perdón. El perdón es la esencia del amor que sabe comprender el error y poner remedio. Donde hay amor, allí hay también comprensión y perdón. Os encomiendo a vosotras, queridas familias, esta misión tan importante, de la que el mundo y la Iglesia tienen más necesidad que nunca".

 

Querida Familias del Movimiento Familiar Cristiano les deseo un Feliz, Fructífero y Misericordioso Año Nuevo 2016, bajo la mirada protectora de la Sagrada Familia de Jesús, María y José.

 

Reciban todos mi gratitud y mi bendición

 

 

P. Pablo Hernando Moreno,  Asesor Nacional.


REFLEXIÓN DEL MES DE SEPTIEMBRE

 

Querida Familia Emefecista:

 

El pasado Jueves, día 3, hemos celebrado en la Arquidiócesis de Buenos Aires,  el "Encuentro Pastoral" de toda la Vicaría de Belgrano, con la participación de nuestro Obispo Mons. Alejandro Daniel Giorgi. Hemos reflexionado sobre el texto bíblico del encuentro entre Jesús de Nazaret y la mujer samaritana, que todos conocemos, pero me impactó las palabras del Señor que dijo: Yo les dará el agua necesaria para que se conviertan en  manantial  de agua viva, que brotara hasta la Vida eterna" (Jn 4, 14). 

Me parece que este es el gran objetivo del Mes de la Biblia, que es Septiembre, bajo el Lema: "Yo los llamó amigos" (Jn 15,15). Una verdad que nos invita a reflexionar acerca de nuestros conocimientos sobre la Palabra de Dios, que la Sagrada Biblia nos ofrece.

Debemos recordar el pensamiento de San Agustín, la Biblia es la Carta que Dios nos escribe para que descubramos el gran amor que nuestro Padre nos tiene a cada uno de nosotros. "La Sagrada Escritura nos muestra la admirable condescendencia de Dios, para que aprendamos su amor inefable y cómo adapta su lenguaje a nuestra naturaleza con sus providencia solícita", así nos enseña la Constitución dogmática  Dei Verbum  del Concilio Vaticano II, que ahora cumple su 50º aniversario.

La lectura y meditación de la Palabra de Dios, en particular durante este mes de septiembre, el mes de la primavera, nos ayudará a ser manantiales de agua viva, con la cual poder saciar la sed de gracia espiritual de cada una de vuestras familias, de los esposos entre sí, leyendo y comentando las páginas sagradas, y muy especialmente con vuestros hijos, tal como nos lo recomendaba el Papa Benedicto XVI, en su Exhortación sobre la Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia: 

"Del gran misterio nupcial, se desprende una imprescindible responsabilidad de los padres respecto a sus hijos. En efecto, a la auténtica paternidad y maternidad corresponde la comunicación y el testimonio del sentido de la vida en Cristo; mediante la fidelidad y la unidad de la vida de familia, los esposos son los primeros anunciadores de la Palabra de Dios ante sus propios hijos.

La comunidad eclesial ha de sostenerlos y ayudarle a fomentar la oración en familia, la escucha de la Palabra y el conocimiento de la Biblia. Por eso, el Sínodo dese que cada casa tenga su Biblia  y la custodie de modo decoroso, de manera que se la puede leer y utilizar para la oración. (Nº 85)".   

 

Quiero concluir esta reflexión con una explícita invitación, tanto para los Asesores como para todas las Familias del Movimiento Familiar Cristiano, a participar en el XXXIX Encuentro Nacional del MFC en la Argentina y XVIII Junta de Presidentes en Villa Giardino, donde vamos a reflexionar sobre los "temas del Sínodo Extraordinario del 2014 y de la XIV Asamblea General Ordinaria, que se celebrará del 4 al 25 de Octubre del presente año y particularmente vamos a unirnos a la Oración de nuestro Santo Padre Francisco en favor de la familia.

Nuestro Encuentro será, unidos al deseo del Papa, reflexionar acerca de "La Vocación y la Misión de la Familia en la Iglesia y en el Mundo Contemporáneo". Tiene tres momentos íntimamente relacionados: 

1º. La Escucha de los desafíos de la familia;

2º. El discernimiento de su vocación y

3º. La reflexión sobre su misión. 

 

Tratemos de poner en común nuestras sugerencias, realizadas en los primeros meses del presente año, para extraer las inquietudes de cada una de las Diócesis o Regiones y poder proyectarnos en una fecunda misión en el próximo año, el Jubileo de la Misericordia, siguiendo el deseo del Papa: "En este Jubileo la Iglesia será llamada a curar aún más estas heridas, a aliviarlas con el óleo de la consolación, a vendarlas con la misericordia y a curarlas con la solidaridad y la debida atención" (Misericordiae vultus, nº 15).

Sigamos unidos en la oración rogando por la Familia. Con todo afecto y gratitud 

    

P. Pablo Hernando Moreno

Asesor Nacional.