Martha Villaverde de Pereyra

Martha Villaverde
Martha Villaverde

Queridos hermanos emefecistas: 

Ya, en los umbrales de un nuevo año, marcado por las expectativas en transitar un nuevo período presidencial en nuestro país, se me ocurrió enviar estas líneas como antigua emefecista (por no decir “vieja” emefecista).

Sobre todo, sabiendo que esta página y el Boletín están abiertos para todos los que deseen colaborar con notas, artículos, imágenes, etc.

El tener un lugar casi diario en esta querida Secretaría me permite conocer mucho de lo que nos transmiten desde cada rincón del país, donde se encuentra el MFC.

No son buenos tiempos para la familia, el camino se hace difícil, muchas piedras  - no pocas veces - nos impiden el paso. Pensemos que en 1948, cuando se fundó el MFC, ya había preocupación en el mundo por mantener a la familia en pie. Sobre todo habiendo sufrido dos cruentas guerras mundiales.

Por todo lo anterior me gustaría poder recordar pensamientos del padre Pedro Richards CP., que como siempre, tienen una actualidad asombrosa:

“El MFC nació misionero y el misionero tiene una sensibilidad muy especial, que no se encuentra en el activismo”.

“Nunca hay que darlo todo por sabido; nadie escucha hablar de la espiritualidad conyugal. Y si no tenemos gente  que esté convencida del carisma, gente que empuje, que quiera crecer por dentro y por fuera, no lograremos nada. Si tenemos un carisma, debemos usarlo, si no, no nos sirve”.

“La función profética es la tarea educativa de la familia. Primero con su ejemplo, pero también con su palabra, padre y madre van develando a sus hijos el Misterio de la Vida en su integridad: el amor, la amistad, el sexo”.

Habría mucho más para aportar sobre los mensajes de este excepcional sacerdote, pero me aventuro a opinar que dedicando el tiempo que se merece a estos tres  mensajes, nos permitirá apuntalar nuestra misión: “Que procura conocer, vivir y difundir los fines y riquezas naturales del matrimonio cristiano para la defensa de su unidad indisoluble. La Institución y sus miembros deberán promover el cultivo de la espiritualidad laical, conyugal, familiar y apostólica; la intensificación de la vida comunitaria, la práctica del apostolado familiar y la defensa de la vida desde su concepción hasta la muerte natural”.

Pidamos a Dios por nuestro querido Movimiento, rogando por una Navidad en familia para todos, deseando que el año 2020 nos encuentre unidos en la misión por la que fuimos convocados.

Martha Villaverde – 10/12/2019



FOTOGRAFIA DE LA SEDE, TOMADA DESDE LA AUTOPISTA

Sra. Martha Pereyra

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